GUIA FÁCIL Y PRÁCTICA: ser autista hoy
Noé sabe que en algún momento no va a poder hablar más.
No sabe bien cómo ni cuándo vaya a suceder este extraño fenómeno, pero es consciente que así va a ocurrir.
Por lo menos tiene la suerte de:
a) no hablar relativamente mucho (aunque cree que es algo circunstancial y temporal).
b) sabe escribir.
De todas formas, sería muy cansador andar todo el día con un cuadernito de anotaciones y un boli, escribiendo todo cuanto quiera decir. Tratar de hacerse entender.
Por otro lado -dentro de tantos males existentes- el estar inhabilitado para hablar, vendría a ser un mal menor.
No saber cuándo exactamente le vaya a ocurrir esto de no hablar más, le crea una angustia y ansiedad terribles.
Ahora mismo, tiene ganas de hablar hasta con la hormiga, y gritar a todos lo contento que está de poder mover la lengua y que, junto con las cuerdas vocales, modulen sonidos entendibles al cerebro humano.
Aún así, no tiene mucha gente con quien hablar últimamente.
Estaría bien hablar con su sombra. Teniendo en cuenta que viene y va constantemente -aparece cuando menos se la espera y siempre en diferentes lugares-, se podría pensar que son muchas sombras y no creer que le habla siempre a la misma persona (o sombra en este caso).
Otra alternativa: hablar con las cosas. “Yo te hablo cenicero...qué se siente llenarse de ceniza todo el día?”
Lo lógico sería aprovechar que en este momento todavía puede hablar, y hablar todo lo que le sea humanamente posible.
La otra cosa lógica sería también, ir practicando el mutismo, que luego va a ser rutina en Noé. Entonces, se sienta donde hay gente conversando animadamente, y sigue atentamente la conversación. Hace gestos y movimientos de cabeza, compartiendo o rechazando ideas, maneras de pensar. Cuando todos le miren para escuchar por fin lo que piensa, tomará anotador y boli, y escribirá:
- “no puedo hablar...”
- “soy mudo”
- “pienso igual que el chico con gafas”
- “creo que la chica de botas y mini tiene razón...”
Noé lo ve un tanto aburrido. Sin embargo, cree encontrarle un cierto gustito a todo esto de quedarse mudo.
No se si le saldrán sonidos a la hora de tener un orgasmo. Cómo serán los sonidos que pueda hacer a partir de entonces. Tal vez sean agradables al oído.
Deberá mejorar su letra. Su vida dará un cambio sustancial. Las letras cobrarán una importancia hasta entonces no mesurada. De tanto escribir, se cansará de escribir; o no.
Luego, seguramente se consiga alguna agenda electrónica, con un teclado y frases hechas almacenadas en la memoria, de manera a tenerlas siempre a mano.
Cuando esté solo y necesite ayuda, llamará con luces a alguna persona que esté cerca para que lo asista.
Cómo habla por teléfono. Con golpes al auricular posiblemente. Sólo podrá comunicarse con mensajes escritos. Acaso cuando llamen, hablen solamente los que llamen, y le digan de dar un golpe para sí, dos para no, tres para puede ser... y así inventarán nuevos códigos y señales, que sirvan de alfabeto para un mudo de ahora, de hace poco.
En el mejor de los casos, esto es pasajero, y vuelve a hablar así como dejó de hablar.
Uno nunca sabe las vueltas que da la vida, ni lo que vas a estar haciendo un momento después. Todo es una gran sorpresa.
Y a Noé, cuándo le toca la sorpresa?
Se le ocurre que la voz la va a perder un domingo.
Como no va a tener necesidad de hablar tan temprano, no va a ser sino hasta la hora del almuerzo o incluso más tarde, cuando se de cuenta de su estado mudístico.
Eventualmente, cierto pánico e histeria se apoderen de él en ese momento. Del mismo modo, como tendrá tan sabidamente estudiada la situación, se lo tome con calma que cause admiración y sorpresa en el resto, y digan:
- “que fuerte es esta persona”
- “qué manejo de la situación”
- “qué control”
Aunque no saben que Noé ya lo sabía. Ya se lo tragó y vomitó tantas veces, que hoy pasa desapercibido.
Da igual hablar o no hablar. Para lo que habla últimamente. Podría dejar de hablar o calcular cada cuanto tiempo dice una palabra, o el intervalo entre palabra y palabra.
Clasificar los monosilábicos de oraciones simples y complejas. Diálogos, exposición y defensa de ideas. Catalogar los momentos donde hablar sea un imperativo y cuando sea opcional. Tipificar escenarios y cómo resolverlos con y sin palabras.
Todo esto le llevaría tiempo. Constituiría todo un aprendizaje a moverse dentro de su nuevo mundo. Algo que probablemente nadie ensaye porque; quién sabe que no va a escuchar / oler / ver / hablar más?
Algunos sí que lo saben, pero a Noé no le interesa saber cómo hizo otro en su lugar... deja esto para otro día que esté de amores con la humanidad.
A veces piensa que es como aprender a ser autista.
GUIA FÁCIL Y PRÁCTICA
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