Sentado esperaba con su bastón cargando un cigarro a la boca bien masticado que teñía sus dientes y hacía más abierta y limpia sí dispuesta a su sonrisa de viejito amigable con rodillas quebradas en el rincón donde digo y pienso y no hablo y me escucha no a mi pero a mi piel que son poros hablando de sudor y cuesta arriba aunque de descanso para tomar agua y más tarde vuelvo a sudar más agua más sed y el nativo continua escuchando pero ahora mueve los labios rompe la línea recta que envuelve el tabaco deja de lado las hojas secas enrolladas entre sí se acomodan en la comisura de los labios que llenos de sangre se hinchan modulan y mueven y llega a mis oídos el pentagrama de sonidos que sólo cerrando mis ventanas pensé escuchar mientras estos ojos bien abiertos leen esos labios mojados de saliva y ven las letras en forma de imagen de que todo está bien porque hoy está bien que sudes y tu piel se queje pero mañana vas a seguir con esa misma piel a veces húmeda a veces seca con la miseria como granos de tierra entre arrugas de tanto poner buena cara y fruncir el ceño o es que no entendés siempre lo que pasa aquí y querés qué querés qué quiero sólo sentarme en este rincón morder la hoja que tiene más hojas lanzar el humo y escuchar y que me escuche este viejito que con sus dientes de madera cada vez está más claro cada vez más humano por eso hoy me siento en el banquito y dejo que mi piel hable.